Reseña: La simulación de juicio oral como eje de la formación jurídica integral. De la teoría a la práctica

Por: Rosario Janeth Apaseo Chávez Estudiante de Octavo Semestre de Licenciatura en Derecho de la Universidad del Claustro de Sor Juana

La enseñanza del Derecho en México atraviesa una transformación urgente: transitar del modelo memorístico al modelo por competencias. En este contexto, las simulaciones de juicio oral se consolidan como una herramienta pedagógica indispensable para formar personas abogadas capaces de argumentar, litigar y pensar críticamente bajo el Sistema Penal Acusatorio implementado a partir del Código Nacional de Procedimientos Penales.

Durante el presente semestre, la suscrita, estudiante de la Licenciatura en Derecho de la “Universidad del Claustro de Sor Juana” participé el día 7 de mayo del 2026, en una simulación de juicio oral que evidenció tres pilares de la educación jurídica de calidad: 1) Clases prácticas, 2) Docentes altamente capacitados, y 3) Espacios institucionales que apuestan por la excelencia.

 

  1. La importancia de las clases prácticas

El Código Nacional de Procedimientos Penales, en el artículo 115 establece que “el defensor debe ser licenciado en derecho o abogado titulado con cédula profesional”, exige que sea una defensa técnica adecuada, es decir, no solo que “sepa la ley”, sino que sepa actuarla: interrogar, objetar, alegar y ofrecer pruebas. La simulación nos colocó como fiscalía, defensoría y órgano jurisdiccional. Pasamos del artículo 20 constitucional al estrado. Este salto es imposible en una clase teórica. La práctica develó nuestras áreas de oportunidad en oratoria, control de nervios y técnica de litigación, competencias que ningún examen escrito evalúa.

 

  1. Docentes altamente capacitados

El ejercicio fue guiado por catedráticos litigantes en activo, con trayectoria en tribunales orales. Su retroalimentación fue quirúrgica: nos corrigieron desde la postura hasta la fundamentación de un alegato de apertura. Esta dualidad docente-litigante es el valor agregado de la planta académica. Sin docentes que dominen la sala, la simulación sería teatro. Con el profesorado, fue entrenamiento profesional, pues más allá de tratarse únicamente de una evaluación académica, era también un acompañamiento realizado por profesionales comprometidos con la enseñanza y con la formación de futuros juristas. Gracias a ello, la experiencia terminó convirtiéndose en una actividad profundamente enriquecedora tanto en el ámbito académico como en el personal.

 

  1. Agradecimiento institucional

Por lo anterior, es indispensable reconocer a la “Universidad del Claustro de Sor Juana” por proveer el espacio y la visión educativa para realizar estas prácticas. El compromiso de la Universidad con la excelencia se refleja en aulas con libertad de cátedra que permite ejercicios disruptivos y, sobre todo, en la selección de docentes que forman no solo licenciados en Derecho, sino juristas.

 

Por lo que considero importante expresar mi agradecimiento a las personas docentes que hicieron posible esta actividad. En primer lugar, a la profesora Silvia Amada Solís Ponce, quien en todo momento mostró interés y disposición para que la simulación pudiera llevarse a cabo, aun cuando el número de participantes era reducido. Su compromiso permitió que la actividad no fuera cancelada y que pudiera desarrollarse de manera satisfactoria. Asimismo, agradezco al profesor Alex Giovanni Rueda Rueda y a la profesora María del Carmen Saucedo Cabrera, quien también colaboró activamente integrando a colegas de despacho, así como a estudiantes de la institución Universidad La Salle que también participaron en dicho ejercicio.

 

Conclusión

Finalmente, esta simulación reafirmó mi interés por continuar preparándome académica y profesionalmente dentro del ámbito jurídico, reconociendo la importancia de contar con docentes comprometidos con la enseñanza, la práctica y la formación integral de sus estudiantes. Sin duda, experiencias como ésta fortalecen la vocación profesional del alumnado y permiten comprender que el ejercicio del Derecho requiere no solo conocimiento teórico, sino también sensibilidad humana, preparación constante y un profundo compromiso con la justicia.

 

Esta experiencia también me permitió reflexionar sobre la enorme responsabilidad que implica ejercer la profesión jurídica, particularmente dentro del ámbito penal, donde se encuentran en juego derechos fundamentales de las personas, especialmente la libertad. La labor de quienes ejercen la abogacía no consiste únicamente en conocer y aplicar las leyes, sino también en actuar con ética, responsabilidad y compromiso con la justicia. La libertad, la justicia y la lucha contra la impunidad son cuestiones que no pueden tomarse a la ligera, pues detrás de cada asunto existen personas cuyos derechos y dignidad deben ser protegidos.

 

La simulación de juicio oral no es un complemento: es el núcleo de la nueva enseñanza jurídica. Universidades que invierten en práctica, en docentes litigantes y en infraestructura, como el Claustro de Sor Juana, están formando a las personas abogadas que México necesita. Por ello, como alumna, reitero mi agradecimiento a la institución, a la coordinación académica y a mis docentes por materializar la frase de Sor Juana: “No estudio para saber más, sino para ignorar menos”. 

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